Fuera de
casa, frente a la ventana de mi cuarto, me gustaba mirarlo. Veía
cómo curioseaba entre mis cosas, hojeaba mis libros, olfateaba mi ropa,
acariciaba mi cama y miraba hacia la puerta, esperando mi llegada. Triste y
exhausta, entraba a mi habitación sabiendo que allí no encontraría nada. ¡Ojalá
viviéramos en la misma dimensión!
domingo, 10 de febrero de 2019
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